ciber sexo

no se si alguna vez os he hablado de mis ciber-experiencias sexuales... hace pocos días he tenido la más excitante y brutal de todas... y os la voy a contar...
cada día hablábamos por el mesenger, somos buenos amigos, en algún momento fuimos algo más que eso, pero de un tiempo a esta parte hablábamos normal, de cosas habituales, el curro, la vida... hasta que un día se me ocurrió ponerle la camara. Simplemente para que me viese... me encantaba saber que estaba mirándome, tan enamorado, sin poder aparatar la mirada de mi... por supuesto hubo algún calentón en el que le enseñé un poquito las tetas o simplemente me acaricié los pezones, pero era muy injusto, yo no le veía a él... Yo también quería ver su cara cuando sin esperarlo mi mano se metía debajo de mi camiseta, o cuando me ponía a posta una camiseta sin sujetador y se notaban mis pezones duros.
Y de pronto, un día por la mañana, al conectarme me dijo que había comprado una cam, y me la puso. No pensaba que me fuese a poner tanto verle en esa pantallita... pero es que él también sabía como excitarme, y el listo apareció mojado, con una toalla en la cintura, y sin nada más...
Y una cosa llevó a la otra... empecé a desnudarme, despacio, mientras él me suplicaba que me lo quitase todo, a acariciarme suavemente los pezones, a chuparme un dedo mientras la otra mano bajaba hasta mi coño, y empecé a jugar, a abrirme de piernas para que él viese como lo hacía, cómo acariciaba mi botoncito mientras introducía primero uno y despues dos dedos...
Mientras, él se masturbaba mirándome, super excitado, pidiéndome que hiciese cosas, que le enseñase más de cerca mi coño, que me abriese bien, que me pellizcase los pezones, y que le mirase a los ojos, le excitaba tanto mi cara, mis ojos, mi mirada cuando estoy cachonda, que podría correrse solo de mirarme mientras me masturbaba...
Y así continuamos, follándonos a través de una pantalla, mirándonos imaginando que estábamos juntos, y que las manos que recorrían mis tetas, mi ombligo, mis piernas y que me hacían retorcerme de placer, no eran las mias, si no las suyas, y que en aquella habitación oscura en la que él se corría mirándome, no estaba él solo, que allí estaba yo, y que se corría, pero dentro de mi, a la vez que yo...
Creo que por un segundo, nuestra excitación era tanta, que nos sentimos juntos, sentimos que estábamos unidos, rozando nuestra piel, empapándonos el uno del otro...
Y nos corrimos, nos corrimos a la vez, el viéndome a mi y yo a él, y fue el ciber orgasmo más increible que he tenido, me empapé enterita, y él tambien... jeje...
Habría sido especialmente genial si después hubiese estado ahí para acariciarme el pelo y decirme al oído lo mucho que aún me quiere... pero entonces ya no habría sido solo cibersexo....


